Los usuarios domésticos suelen ser víctimas del ransomware a través de correos electrónicos de phishing o descargas maliciosas. Las víctimas pueden perder fotos familiares, registros financieros o documentos importantes sin posibilidad de restaurarlos sin copias de seguridad.
Los recursos informáticos limitados convierten a las PYME en objetivos atractivos. Los atacantes saben que las pequeñas empresas son más propensas a pagar para restaurar rápidamente el acceso a sus sistemas fundamentales.
Las grandes organizaciones se enfrentan a sofisticadas campañas de ransomware que tienen como objetivo datos valiosos. Dado que el tiempo de inactividad puede costar millones, las empresas suelen verse presionadas a pagar el rescate.
Los hospitales y las clínicas son objetivos principales del ransomware. Bloquear los expedientes de los pacientes puede retrasar la atención médica y poner en riesgo vidas, lo que obliga a algunos proveedores a pagar para reanudar rápidamente su actividad.
Las ciudades, los servicios públicos y las tuberías han sido blanco de ataques en los últimos años. En estos casos, el ransomware no solo cuesta dinero, sino que también perturba la vida diaria de toda la población.

