Los usuarios normales pueden descargar malware sin saberlo a través de archivos adjuntos de correo electrónico, software pirata o sitios web no seguros. Incluso un solo dispositivo infectado puede provocar el robo de identidades o el vaciado de cuentas bancarias.
Con menos recursos informáticos y defensas más débiles, las pequeñas empresas son objetivos fáciles. Una sola infección de malware puede derribar sistemas críticos, lo que provoca costosos tiempos de inactividad.
Las grandes organizaciones son blanco de ataques por sus datos y activos financieros. Los atacantes saben que las empresas suelen tener más que perder y pueden pagar rescates más rápidamente para reanudar sus operaciones.
Los hospitales se enfrentan a amenazas de malware porque los historiales médicos son muy valiosos en el mercado negro. En este caso, las infecciones de malware pueden interrumpir los cuidados críticos y poner en peligro la vida de los pacientes.
Los bancos y las empresas de tecnología financiera son objetivos frecuentes. Las infecciones de malware en el sector financiero pueden provocar grandes fraudes, brechas de datos y una pérdida de confianza por parte del público.

