Los jugadores son un blanco frecuente de ataques DDoS, que a menudo se utilizan para desconectar a sus oponentes. Incluso los sitios web personales y las redes domésticas pueden verse afectados por ataques a menor escala.
Las PYME con recursos informáticos limitados a veces carecen de defensas fuertes. Los atacantes saben que el tiempo de inactividad puede obligar rápidamente a las pequeñas empresas a pagar sus demandas de extorsión.
Las grandes empresas se enfrentan a sofisticadas campañas DDoS diseñadas para causar daños económicos. Para los gigantes del comercio electrónico o los proveedores de SaaS, incluso unos minutos de inactividad pueden costar millones.
Los bancos y las bolsas de valores son objetivos frecuentes. Las interrupciones pueden minar la confianza de los inversores y provocar una perturbación económica generalizada.
Las ciudades y los servicios públicos se enfrentan a amenazas DDoS cada vez mayores. Estos ataques pueden interrumpir las comunicaciones, los servicios de emergencia o los sistemas fundamentales de un país.

