Los usuarios habituales pueden ser engañados para abrir archivos o visitar sitios web que aprovechan las vulnerabilidades de día cero. Los atacantes suelen utilizar el phishing para distribuir estos exploits de forma silenciosa.
Al contar con recursos informáticos limitados, las PYME no suelen poder aplicar parches a sus sistemas con rapidez. Los ataques de día cero pueden comprometer fácilmente sus datos y operaciones.
Las grandes organizaciones son objetivos prioritarios debido a la información confidencial que almacenan. Los atacantes pueden utilizar los ataques de día cero para obtener acceso a largo plazo sin ser detectados.
Los estados-naciones utilizan los ataques de día cero para el ciberespionaje o el sabotaje. Las agencias gubernamentales son objetivos frecuentes debido a sus datos de gran valor.
Las redes de energía, sanidad y transporte son vulnerables. Un ataque de día cero en estos entornos puede interrumpir servicios esenciales y la seguridad pública.

